Anne_
I killed Bukowski.
Despojos de sonrisas que se me cayeron
mientras me rascaba la garganta,
ahora ya no puedo sonreír.
Ve señora, como me lancé
contra las eclecticidades de papá,
como me resurgí para ahorcarme frente a las escuelas,
¿De qué sirvió entonces tanto vomito?
Mi madre aún no ha muerto
pero yo la tengo enterrada,
mi padre aún no ha muerto
y no recuerdo su vida.
De tanto en tanto celebro el orgullo de los cuervos,
la lengua de los ciegos y el llanto de todos
sobre los nadie.
Entonces tenía el vientre cálido
lleno de plástico, lleno de cemento,
y me alimentaba de nubes clamidicas,
jamás me hice un tatuaje,
todo lo bordé en los callejones de mis costillas,
en los desgarros de mi puerta de salida,
en la gruesa saliva que expendía,
y en los alaridos mudos que le recitaba a Belcebú,
a Jebus,
a Doraemon … A mamá.
Un día compraré un enorme gato de piña
tan grande como mi disidencia,
y volveré a aquellos rastros insomnes
para rescatar los que alguna vez fueron mis colchones,
mis platos, mis cucharas… Mis ruidos,
para que nadie diga jamás que soy hermosa,
que no he vivido, que soy un ángel de paja
quemándose en el olvido,
no
no.
No.
mientras me rascaba la garganta,
ahora ya no puedo sonreír.
Ve señora, como me lancé
contra las eclecticidades de papá,
como me resurgí para ahorcarme frente a las escuelas,
¿De qué sirvió entonces tanto vomito?
Mi madre aún no ha muerto
pero yo la tengo enterrada,
mi padre aún no ha muerto
y no recuerdo su vida.
De tanto en tanto celebro el orgullo de los cuervos,
la lengua de los ciegos y el llanto de todos
sobre los nadie.
Entonces tenía el vientre cálido
lleno de plástico, lleno de cemento,
y me alimentaba de nubes clamidicas,
jamás me hice un tatuaje,
todo lo bordé en los callejones de mis costillas,
en los desgarros de mi puerta de salida,
en la gruesa saliva que expendía,
y en los alaridos mudos que le recitaba a Belcebú,
a Jebus,
a Doraemon … A mamá.
Un día compraré un enorme gato de piña
tan grande como mi disidencia,
y volveré a aquellos rastros insomnes
para rescatar los que alguna vez fueron mis colchones,
mis platos, mis cucharas… Mis ruidos,
para que nadie diga jamás que soy hermosa,
que no he vivido, que soy un ángel de paja
quemándose en el olvido,
no
no.
No.