Alicia Kröuze
Poeta recién llegado
Una suave brisa, corre
La cortina de mi cuarto,
Se eleva como un par
De manos queriendo tocarme
Y mi mente, esta tranquila.
El cielo llora enfurecido,
Afuera la gente corre,
Huyendo a prisa, lejos
De la furia de la noche
Una tormenta embravecida
Parecida a una cascada,
Atrapa inocentes, y
Los golpea con fuerza
El movimiento de la Tierra
Se come vivos, a los infantes
Que corren ya sin vida
De los brazos a la muerte
Y mi alma, esta tranquila
Edificios arden en llamas
Bajo la imponente lluvia
El viento, aviva las flamas
Y el terror retumba en el cielo
Los gemidos y gritos de auxilio
Son devorados por el viento
La gente así, muere incógnita
Entre los reclamos de piedad
Y mi corazón, despacio palpita
Todos sufren, todos lloran
Niños mueren y mujeres los miran
Desconsoladas, claman al cielo
Hacia un Dios que no existe
Perdone por favor sus pecados
Pero no hay respuesta alguna
La Tierra vomita llamas y
El agua la vaporiza
La piel de cada ser humano
Queda, sin más, hecha trizas
Aislada de la vida que tuvo
Algún otro muy feliz día
Y mis pensamientos, son serenos
La gente afuera muere
Grita y llora: ¡piedad!,
Yo miro por la ventana
El sufrir de la humanidad
Miro la cortina blanca
Que insiste en abrazarme
Que arroja sobre mí el llanto
Y me pide, ayude a los demás
Y aún mi mente, esta tranquila
Pero volteo y te veo llorar
Mi corazón se destroza
Mi alma pierde serenidad
Y mis ojos se humedecen
Mi corazón se detiene
Mientras me acerco a ti
Tomo mi pañuelo, y como
La Tierra, mi mano tiembla
Tus lágrimas me queman
Como llamas del infierno
Tu mirada me asesina y
Tu llanto me ensordece
Pero cuando dejas de llorar
Todo vuelve a la normalidad
Aunque fuera de mi ventana
El mundo desaparezca
Te tomo entre mis brazos
Y por solo un instante
Dejo el sufrimiento, causado
Por tus ojos al bañarse en llanto
Por un instante pienso
¿Qué pasaría si dejara,
en algún momento de tenerte?
Pues si un día al despertar
No estuvieras, moriría
Vuelvo a mi ventana,
Y ahora esta vacía
Las cortinas ya tranquilas
Dejan pasar al amigable sol
Cuya luz atraviesa la lluvia
Y adorna el cielo con arco iris
Despierta el aroma de las flores
Y se calientan los mares
Pero mi alma, sigue inquieta
Las aves alegres cantan
Mientras el diurno rocío me baña
Las parejas caminan de la mano
Murmurando sin cesar: te amo
Los niños juegan, sus madres ríen
Nuevos seres se abren a la vida
Árboles enormes cobijan las ardillas
Nuevas sensaciones en el aire
Y mi corazón, late a prisa
Los ríos corren llenos de júbilo
Las mariposas vuelan en su fugaz vida
La orquesta de los ríos en las piedras
Reverdece a las hojas secas
Se alegran los bosques
Las aves llegan a la ciudad
Y bañan pues, con ternura,
A la inmensa humanidad
Pero aún así mis manos, tiemblan
Mi voz rápido se seca
Sigo inquieto, pese a tener
La bella naturaleza en la ventana
Creo preferir a la gente aterrada
Es entonces que volteo a ti
Miro tu sonrisa en la cama
Tu radiante, mirada iluminada
Y la felicidad que emanas
Mi corazón se desacelera
Y mi alma es recuperada
Te amo y me amas,
Ya nada más importa
Ni la muerte en mi ventana
Ni la brisa en la mañana
Solo tus manos en mi espalda
Y tú mirada ilusionada
Tus palabras que en silencio
Cada día, toda mi vida
Me recuerdan, certeras
Lo mucho que me amas
Es entonces que mi alma descansa.
La cortina de mi cuarto,
Se eleva como un par
De manos queriendo tocarme
Y mi mente, esta tranquila.
El cielo llora enfurecido,
Afuera la gente corre,
Huyendo a prisa, lejos
De la furia de la noche
Una tormenta embravecida
Parecida a una cascada,
Atrapa inocentes, y
Los golpea con fuerza
El movimiento de la Tierra
Se come vivos, a los infantes
Que corren ya sin vida
De los brazos a la muerte
Y mi alma, esta tranquila
Edificios arden en llamas
Bajo la imponente lluvia
El viento, aviva las flamas
Y el terror retumba en el cielo
Los gemidos y gritos de auxilio
Son devorados por el viento
La gente así, muere incógnita
Entre los reclamos de piedad
Y mi corazón, despacio palpita
Todos sufren, todos lloran
Niños mueren y mujeres los miran
Desconsoladas, claman al cielo
Hacia un Dios que no existe
Perdone por favor sus pecados
Pero no hay respuesta alguna
La Tierra vomita llamas y
El agua la vaporiza
La piel de cada ser humano
Queda, sin más, hecha trizas
Aislada de la vida que tuvo
Algún otro muy feliz día
Y mis pensamientos, son serenos
La gente afuera muere
Grita y llora: ¡piedad!,
Yo miro por la ventana
El sufrir de la humanidad
Miro la cortina blanca
Que insiste en abrazarme
Que arroja sobre mí el llanto
Y me pide, ayude a los demás
Y aún mi mente, esta tranquila
Pero volteo y te veo llorar
Mi corazón se destroza
Mi alma pierde serenidad
Y mis ojos se humedecen
Mi corazón se detiene
Mientras me acerco a ti
Tomo mi pañuelo, y como
La Tierra, mi mano tiembla
Tus lágrimas me queman
Como llamas del infierno
Tu mirada me asesina y
Tu llanto me ensordece
Pero cuando dejas de llorar
Todo vuelve a la normalidad
Aunque fuera de mi ventana
El mundo desaparezca
Te tomo entre mis brazos
Y por solo un instante
Dejo el sufrimiento, causado
Por tus ojos al bañarse en llanto
Por un instante pienso
¿Qué pasaría si dejara,
en algún momento de tenerte?
Pues si un día al despertar
No estuvieras, moriría
Vuelvo a mi ventana,
Y ahora esta vacía
Las cortinas ya tranquilas
Dejan pasar al amigable sol
Cuya luz atraviesa la lluvia
Y adorna el cielo con arco iris
Despierta el aroma de las flores
Y se calientan los mares
Pero mi alma, sigue inquieta
Las aves alegres cantan
Mientras el diurno rocío me baña
Las parejas caminan de la mano
Murmurando sin cesar: te amo
Los niños juegan, sus madres ríen
Nuevos seres se abren a la vida
Árboles enormes cobijan las ardillas
Nuevas sensaciones en el aire
Y mi corazón, late a prisa
Los ríos corren llenos de júbilo
Las mariposas vuelan en su fugaz vida
La orquesta de los ríos en las piedras
Reverdece a las hojas secas
Se alegran los bosques
Las aves llegan a la ciudad
Y bañan pues, con ternura,
A la inmensa humanidad
Pero aún así mis manos, tiemblan
Mi voz rápido se seca
Sigo inquieto, pese a tener
La bella naturaleza en la ventana
Creo preferir a la gente aterrada
Es entonces que volteo a ti
Miro tu sonrisa en la cama
Tu radiante, mirada iluminada
Y la felicidad que emanas
Mi corazón se desacelera
Y mi alma es recuperada
Te amo y me amas,
Ya nada más importa
Ni la muerte en mi ventana
Ni la brisa en la mañana
Solo tus manos en mi espalda
Y tú mirada ilusionada
Tus palabras que en silencio
Cada día, toda mi vida
Me recuerdan, certeras
Lo mucho que me amas
Es entonces que mi alma descansa.