LA VENTANA
Marca su densidad de universo
sobre la pared desvaída
la ventana.
Óculo fragmentado que consiente a ese otro mundo
ese mundo que perdí y que busco impenitente
Desde la torre de paredes inmisericordes
desde su altura casi a ras de suelo
de tan elevada y no altiva
resignado al emplomado de mis ojos por el sueño
imagino la ventana
ese imposible cordón umbilical que me une al mundo antiguo
Alguien me susurró desde el otro lado de la oscuridad
esa ventana está construída con planchas de plomo
esa ventana tiene vidrios como el acero del hombre
esa ventana no puede cantar en las claras alboradas
esa es la ventana de tu cárcel de Hombre
En mi tiempo que no es el vuestro voy destruyendo la ventana
con mis uñas monstruosas que no sangran
con mis dedos como garfios que sujetan el pecio de mi cuerpo
voy despojando en magníficos pedazos
ese mundo que es la ventana
Capa a capa pieza a pieza gozne a gozne
hasta que alcance la claridad presentida
en mi tiempo inagotable de penado de los dioses
voy descifrando la aterradora orgía del silencio
Dibujo las buidas hechuras que atribuyo a ese hueco sin formas
yo lo creo y lo destruyo
yo lo amalgamo en mi universo de ciego
yo construyo mi esperanza con sus restos destrozados
La luminosa libertad me espera en el otro lado
Ya no serán tan solo las rectas estériles
la dureza implacable de lo sórdido
la insoportable finitud de lo eterno
dormiré al fin sin el plomo que me ciega
sobre curvas que son nubes
sobre leves armonías de las aves que no olvido
y alguna mujer que amé me aguardará todavía.
Pero aquella voz que me habló desde el otro lado de la oscuridad
me susurra otra vez con insidia
cuando acabes tu obra liberadora no esperes un aire nuevo
tras la ventana tan sólo existe la Nada
acurrúcate en tu alma si todavía la tienes
y duerme, hombre, tan solo duerme...
Ilust.: Piranesi. “Carceri”.
Marca su densidad de universo
sobre la pared desvaída
la ventana.
Óculo fragmentado que consiente a ese otro mundo
ese mundo que perdí y que busco impenitente
Desde la torre de paredes inmisericordes
desde su altura casi a ras de suelo
de tan elevada y no altiva
resignado al emplomado de mis ojos por el sueño
imagino la ventana
ese imposible cordón umbilical que me une al mundo antiguo
Alguien me susurró desde el otro lado de la oscuridad
esa ventana está construída con planchas de plomo
esa ventana tiene vidrios como el acero del hombre
esa ventana no puede cantar en las claras alboradas
esa es la ventana de tu cárcel de Hombre
En mi tiempo que no es el vuestro voy destruyendo la ventana
con mis uñas monstruosas que no sangran
con mis dedos como garfios que sujetan el pecio de mi cuerpo
voy despojando en magníficos pedazos
ese mundo que es la ventana
Capa a capa pieza a pieza gozne a gozne
hasta que alcance la claridad presentida
en mi tiempo inagotable de penado de los dioses
voy descifrando la aterradora orgía del silencio
Dibujo las buidas hechuras que atribuyo a ese hueco sin formas
yo lo creo y lo destruyo
yo lo amalgamo en mi universo de ciego
yo construyo mi esperanza con sus restos destrozados
La luminosa libertad me espera en el otro lado
Ya no serán tan solo las rectas estériles
la dureza implacable de lo sórdido
la insoportable finitud de lo eterno
dormiré al fin sin el plomo que me ciega
sobre curvas que son nubes
sobre leves armonías de las aves que no olvido
y alguna mujer que amé me aguardará todavía.
Pero aquella voz que me habló desde el otro lado de la oscuridad
me susurra otra vez con insidia
cuando acabes tu obra liberadora no esperes un aire nuevo
tras la ventana tan sólo existe la Nada
acurrúcate en tu alma si todavía la tienes
y duerme, hombre, tan solo duerme...
Ilust.: Piranesi. “Carceri”.
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