Mario Rood
Poeta recién llegado
su café se enfriaba,
escondida entre las sabanas
repasaba los instantes
de su furtiva madrugada;
sus altivos ojos
fabricaban recuerdos
que pronunciaban en su boca
una maliciosa sonrisa;
sus labios delincuentes
se sumergian lentamente
entre cada sorbo
de su perdida presencia;
mientras el silencio me gritaba
la verdad de su engaño,
su promiscua silueta
se desvanecía.
escondida entre las sabanas
repasaba los instantes
de su furtiva madrugada;
sus altivos ojos
fabricaban recuerdos
que pronunciaban en su boca
una maliciosa sonrisa;
sus labios delincuentes
se sumergian lentamente
entre cada sorbo
de su perdida presencia;
mientras el silencio me gritaba
la verdad de su engaño,
su promiscua silueta
se desvanecía.
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