La verdadera historia de un tal Javier
Harto de no romper nunca un plato
Y ver los toros desde la barrera,
Salió a buscarle los tres pies al gato
En forma de una chica popera.
Construyó un submundo de ceniza
Asiduo a los clubes de carretera,
Corazón de humo, sonrisa de tiza,
Dejó de ser como quisiera que fuera.
Hará cosa de un mes, me lo encontré
Robando a los transeúntes caricias,
Siendo el terror de las chicas yé-yé,
Y en fin, realizando sus pesquisas.
Como le digo, no sé nada más,
Tan sólo lo que cuentan los periódicos:
Perfil, hábitos, escuela, edad,
Introvertido, tranquilo y robótico.
Cuando, por fin, consiguió dar con ella,
No estaba sola, estaba con otro,
Al que apuñaló con una botella
Y huyó, porque estaba como un choto.
Está en paradero desconocido,
Viviendo huraño, fugitivo, solo,
Estará en cualquier lugar escondido,
Mirando fijamente a su foto.
Harto de no romper nunca un plato
Y ver los toros desde la barrera,
Salió a buscarle los tres pies al gato
En forma de una chica popera.
Construyó un submundo de ceniza
Asiduo a los clubes de carretera,
Corazón de humo, sonrisa de tiza,
Dejó de ser como quisiera que fuera.
Hará cosa de un mes, me lo encontré
Robando a los transeúntes caricias,
Siendo el terror de las chicas yé-yé,
Y en fin, realizando sus pesquisas.
Como le digo, no sé nada más,
Tan sólo lo que cuentan los periódicos:
Perfil, hábitos, escuela, edad,
Introvertido, tranquilo y robótico.
Cuando, por fin, consiguió dar con ella,
No estaba sola, estaba con otro,
Al que apuñaló con una botella
Y huyó, porque estaba como un choto.
Está en paradero desconocido,
Viviendo huraño, fugitivo, solo,
Estará en cualquier lugar escondido,
Mirando fijamente a su foto.
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