Esta verja derruida
fue levantada con amor
y sacrificio
Nadie sabe lo que hay
de puertas para adentro
ni el valor que guarda
el aposento principal
Nadie sabe el tesoro que representa
los cuadros colgados en la pared
ni el sentimiento que esconden
las fotos familiares a blanco y negro
Esos rostros enjutos
solían ser sonreídos
y la aparente seriedad
era signo inequívoco
de una franca nobleza
Esos rostros ya no están,
se fueron dejando dolor en el alma
Hoy se cuelgan sobre la pared
las dichas de otros tiempos,
sonreían si, sin presagiar el futuro,
sin advertir el vacío que vendría
Venerables padres...
hoy los recuerdo todavía
Adorados hermanos...
se llevan el alma mía.