Jaimelavie
Poeta recién llegado
LA VIDA ETERNA
Ondean hacia abajo tus ropas de niebla
Y cae sobre tu belleza desnuda un rayo de sol.
Desde el cielo gris emerge de súbito el arcoíris,
Señal de pacto taciturno entre sol y lluvia.
Arco de esperanza es, arco ardiente y fugaz,
Colgado sobre el valle fecundo de tu gracia,
Sobre jadeantes cerros nevados
Y tensos muslos morenos.
Absorto en las llamas del crepúsculo
Que en torno a ti dan vueltas
Y se estrechan hacia los cuatro vientos, espero.
Erguido e ávido te observo.
De pronto percibes mi presencia y me miras.
Con grandes ojos fosforescentes de corza;
Candida, consentida, espantada, desafiante,
Seductora me miras.
Conmovida por el encanto de tu aura
Quiebro la fuerza de la espera.
Me acerco a ti. Te toco. Te acaricio ...
Ah, esplendor de corolas endurecidas de primavera,
Ah, sabor de sal y azúcar, almizcle de sudor,
Ah, fragancias de hierba y flores,
Incomparables sensaciones, ...
Ah la vida eterna, ¡Escucha como canta!
Olas de luna y mar vienen se quebran
En contra de los latidos del corazón mesmerizado
Y desde manantiales eternas llama la vida pura,
Germinada en la delicia palpitante de reinos sagrados
De vitalidad, confianza, codicia y amor.
Ah los húmedos labios apasionados,
Ah la trepidante escarlata
Escucha el grito humedecido de la alborada nueva
¡Escucha como canta!
Ondean hacia abajo tus ropas de niebla
Y cae sobre tu belleza desnuda un rayo de sol.
Desde el cielo gris emerge de súbito el arcoíris,
Señal de pacto taciturno entre sol y lluvia.
Arco de esperanza es, arco ardiente y fugaz,
Colgado sobre el valle fecundo de tu gracia,
Sobre jadeantes cerros nevados
Y tensos muslos morenos.
Absorto en las llamas del crepúsculo
Que en torno a ti dan vueltas
Y se estrechan hacia los cuatro vientos, espero.
Erguido e ávido te observo.
De pronto percibes mi presencia y me miras.
Con grandes ojos fosforescentes de corza;
Candida, consentida, espantada, desafiante,
Seductora me miras.
Conmovida por el encanto de tu aura
Quiebro la fuerza de la espera.
Me acerco a ti. Te toco. Te acaricio ...
Ah, esplendor de corolas endurecidas de primavera,
Ah, sabor de sal y azúcar, almizcle de sudor,
Ah, fragancias de hierba y flores,
Incomparables sensaciones, ...
Ah la vida eterna, ¡Escucha como canta!
Olas de luna y mar vienen se quebran
En contra de los latidos del corazón mesmerizado
Y desde manantiales eternas llama la vida pura,
Germinada en la delicia palpitante de reinos sagrados
De vitalidad, confianza, codicia y amor.
Ah los húmedos labios apasionados,
Ah la trepidante escarlata
Escucha el grito humedecido de la alborada nueva
¡Escucha como canta!