nando sabido
Poeta recién llegado
LA VIDA PASA
Sin pretenderlo,
el azar oscurece la piel de los crepúsculos
con una tonalidad de cicatrices
y se dispersa el tiempo de dos seres que se aman
en otra claridad de cuerpos desunidos
La vida pasa y pasa en nuevos pálpitos
y el mar hostiga la roca incandescente
en un laberinto de espuma y de blancura,
sofocando el brusco silencio de la ausencia
En pos de las palabras hoy baldías,
más allá de nosotros o de extraños sentimientos
no sirven los deseos como réplica
y se diluye el pudo ser, hoy quebrantado
Los días nos hieren por no borrar los sueños
que aúllan entre los intersticios de la pérdida
y nos engañamos con la obstinación arrogante
del suicida
Sin pretenderlo,
el azar oscurece la piel de los crepúsculos
con una tonalidad de cicatrices
y se dispersa el tiempo de dos seres que se aman
en otra claridad de cuerpos desunidos
La vida pasa y pasa en nuevos pálpitos
y el mar hostiga la roca incandescente
en un laberinto de espuma y de blancura,
sofocando el brusco silencio de la ausencia
En pos de las palabras hoy baldías,
más allá de nosotros o de extraños sentimientos
no sirven los deseos como réplica
y se diluye el pudo ser, hoy quebrantado
Los días nos hieren por no borrar los sueños
que aúllan entre los intersticios de la pérdida
y nos engañamos con la obstinación arrogante
del suicida