La vil madrugada

racterman

Poeta recién llegado
[FONT=verdana, helvetica, sans-serif] [FONT=&quot]"La vil madrugada"


Regresan las sombras alegres de noctámbulos recuerdos
y gota a gota el deseo y la angustia en un temblor se diluyen.

Triste camina la silueta rota de un beso distante,
y es la noche fina cortina que nos separa de la clara mañana.

Suave trepan tus pasos en mi pecho abierto, dolido,
y presiento otro insomnio asomar su cresta enojada.

Esparcen sus ruidos los perros vecinos,
otra vez el sordo concierto armoniza la vil madrugada.

Pasan las horas en febril agonía,
la espera del día es más que diez mil travesías.

Rompe el letargo la sirena homicida,
mano dura la burla, tan sórdida letanía.

Sudo conciencias entre cuatro paredes,
el techo parece entender mi mirada.

Dibujo a lo lejos un despido sin nombre,
una figura que se marcha y regresa inconforme.

A la espera de un cese mi cuerpo languidece,
nauseabundo convulsiono entre sabanas desnudas.

Entre un haz que perfora la pupila y un reloj que exige deberes,
la claridad arranca los parpados ante un sueno que fue mentira.




12/12/2010
Edgar W. Garcia
 
[FONT=verdana, helvetica, sans-serif] [FONT=&quot]"La vil madrugada"


Regresan las sombras alegres de noctámbulos recuerdos
y gota a gota el deseo y la angustia en un temblor se diluyen.

Triste camina la silueta rota de un beso distante,
y es la noche fina cortina que nos separa de la clara mañana.

Suave trepan tus pasos en mi pecho abierto, dolido,
y presiento otro insomnio asomar su cresta enojada.

Esparcen sus ruidos los perros vecinos,
otra vez el sordo concierto armoniza la vil madrugada.

Pasan las horas en febril agonía,
la espera del día es más que diez mil travesías.

Rompe el letargo la sirena homicida,
mano dura la burla, tan sórdida letanía.

Sudo conciencias entre cuatro paredes,
el techo parece entender mi mirada.

Dibujo a lo lejos un despido sin nombre,
una figura que se marcha y regresa inconforme.

A la espera de un cese mi cuerpo languidece,
nauseabundo convulsiono entre sabanas desnudas.

Entre un haz que perfora la pupila y un reloj que exige deberes,
la claridad arranca los parpados ante un sueno que fue mentira.




12/12/2010
Edgar W. Garcia


Me ha gustado, se puede sentir la melancolía.

Saludos :)
 

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