Iraida
Poeta recién llegado
Era una noche como cualquier otra, ayude a mi padre a guardar unas cosas dentro de la casa antes de irme a dormir.
A las cinco de la mañana, puntualmente mi gato me llamó con su particular maullido para que lo sacara al patio. Me levanté casi dormida, abrí la puerta del fondo y... ¡sorpresa! Todo estaba oscuro, ¿qué pasa aquí? pregunté; pero poco tardé en comprender que me había visitado el amigo de lo ajeno y se había llevado la lámpara del patio.
A las cinco de la mañana, puntualmente mi gato me llamó con su particular maullido para que lo sacara al patio. Me levanté casi dormida, abrí la puerta del fondo y... ¡sorpresa! Todo estaba oscuro, ¿qué pasa aquí? pregunté; pero poco tardé en comprender que me había visitado el amigo de lo ajeno y se había llevado la lámpara del patio.