En el corazón del hombre
quiero que se oiga mi voz,
que sepan de mis dolores,
que conozcan mi pasión,
que me colmen de razones,
que reconozcan mi voz,
cuando cante las canciones
que te tachan de traidor.
Con el pavor en los ojos
y la ira entre los labios,
gritará, a mi la guardia,
ese que nos tiene atado,
bajará las escaleras
y recorrerá pasillos,
buscando donde esconderse
para no escuchar mis gritos,
temiéndole a la venganza
de mi infinita justicia,
se tapará las orejas,
por no escuchar mis rencillas,
y yo, impasible y sereno,
le gritaré las verdades
porque soy la voz del pueblo,
le atosigaré en palabras,
le contaré lo pasado,
castigaré sin clemencia
el haber estado atado,
y será tanta la pena
que le infligirá mi voz,
que sin poder soportarme,
rogará por mi perdón,
mas yo le castigaré,
no obtendrá de mí piedad,
por habernos reprimido
negándonos libertad,
y soltaré de la vida
el nudo de su cordón,
y podré ejercer justicia,
por ser del pueblo, la voz.
quiero que se oiga mi voz,
que sepan de mis dolores,
que conozcan mi pasión,
que me colmen de razones,
que reconozcan mi voz,
cuando cante las canciones
que te tachan de traidor.
Con el pavor en los ojos
y la ira entre los labios,
gritará, a mi la guardia,
ese que nos tiene atado,
bajará las escaleras
y recorrerá pasillos,
buscando donde esconderse
para no escuchar mis gritos,
temiéndole a la venganza
de mi infinita justicia,
se tapará las orejas,
por no escuchar mis rencillas,
y yo, impasible y sereno,
le gritaré las verdades
porque soy la voz del pueblo,
le atosigaré en palabras,
le contaré lo pasado,
castigaré sin clemencia
el haber estado atado,
y será tanta la pena
que le infligirá mi voz,
que sin poder soportarme,
rogará por mi perdón,
mas yo le castigaré,
no obtendrá de mí piedad,
por habernos reprimido
negándonos libertad,
y soltaré de la vida
el nudo de su cordón,
y podré ejercer justicia,
por ser del pueblo, la voz.