BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Voy siendo el pedigüeño
de labios azules y brazos azules
y costumbres azules y venas azules;
de ejes marcados en azul y de
calles azules y avenidas azules
y de rosáceas carnes apretadas
aunque azules; de miserias
azules, de fotografías azules,
de rabias azules, de picos maravillosamente
azules, de letanías corporales azules,
de divisiones en el núcleo azules,
de protones divertidos y molones
azules, de neutrones y electrones y mojones
francamente azules.
Así que, con todo a la mierda:
con mi bicicleta sabor terruño
con mi espasmo color a zumo
con mi nariz sobornada y con los pétalos
de mis flores secos y cojonudos.
Vuelvo a ser el pedigüeño de ojos claros
y amontonados en las puertas de los ricos
y de las catedrales. Así funciona la historia.
©
de labios azules y brazos azules
y costumbres azules y venas azules;
de ejes marcados en azul y de
calles azules y avenidas azules
y de rosáceas carnes apretadas
aunque azules; de miserias
azules, de fotografías azules,
de rabias azules, de picos maravillosamente
azules, de letanías corporales azules,
de divisiones en el núcleo azules,
de protones divertidos y molones
azules, de neutrones y electrones y mojones
francamente azules.
Así que, con todo a la mierda:
con mi bicicleta sabor terruño
con mi espasmo color a zumo
con mi nariz sobornada y con los pétalos
de mis flores secos y cojonudos.
Vuelvo a ser el pedigüeño de ojos claros
y amontonados en las puertas de los ricos
y de las catedrales. Así funciona la historia.
©