Cristina Prieto Díaz
Poeta recién llegado
Aroma de rosaleda trae la brisa de primavera,
de más allá, tras las nieves que se funden
cuando dormitaba la amapola ya nueva;
jacintos agarrados despiertan y crecen
al agua cayendo del cielo, suave lluvia
empapa en briznas el tapiz nacido verde.
Cuando en ramilletes te obsequio rosas,
enraizadas, asilvestradas plantas del querer,
envueltas en esta mirada que contemplas,
como el pétalo que arrancas de mis besos,
pétalos de terciopelo granate, tus flores;
como yo te amo con aroma de perenne brisa.
Del campo castellano salpicado de rojas
y vívidas amapolas mecidas al viento,
como tú o yo miran su Sol, amarradas
a la tierra entre piedra lavada y trigo
de estambres que nacen de una capa roja,
de aquella semilla, como tu voz, de amor.
Cristina Prieto Díaz.
de más allá, tras las nieves que se funden
cuando dormitaba la amapola ya nueva;
jacintos agarrados despiertan y crecen
al agua cayendo del cielo, suave lluvia
empapa en briznas el tapiz nacido verde.
Cuando en ramilletes te obsequio rosas,
enraizadas, asilvestradas plantas del querer,
envueltas en esta mirada que contemplas,
como el pétalo que arrancas de mis besos,
pétalos de terciopelo granate, tus flores;
como yo te amo con aroma de perenne brisa.
Del campo castellano salpicado de rojas
y vívidas amapolas mecidas al viento,
como tú o yo miran su Sol, amarradas
a la tierra entre piedra lavada y trigo
de estambres que nacen de una capa roja,
de aquella semilla, como tu voz, de amor.
Cristina Prieto Díaz.