Introspectivo.
Poeta adicto al portal
El árbol de la colina
ese, que en sus hojas doradas escupe
el fuego que la noche ilumina
fue hurtado.
Por un ladrón de ojos brillantes
y cuerpo algo sombrío,
un sombrero y un abrigo
todo su ropaje.
Ahora ya no hay amanecer
ni atardecer
ni cantatas de gallos
ni mares manchados
de roja melancolía.
Las cascadas del cielo
se detuvieron junto al reloj
ya que el viento fue encerrado
en un tarro de cristal.
El árbol que vivía en la colina
no ilumina más.
ese, que en sus hojas doradas escupe
el fuego que la noche ilumina
fue hurtado.
Por un ladrón de ojos brillantes
y cuerpo algo sombrío,
un sombrero y un abrigo
todo su ropaje.
Ahora ya no hay amanecer
ni atardecer
ni cantatas de gallos
ni mares manchados
de roja melancolía.
Las cascadas del cielo
se detuvieron junto al reloj
ya que el viento fue encerrado
en un tarro de cristal.
El árbol que vivía en la colina
no ilumina más.
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