Kabuki
Poeta recién llegado
Ladrón que no roba a ladrón
Pesadilla múrice,
pálida y de perla lila;
Inmersión en el himenio
que conecta un rio de Isla de Pascua
con los saqueados del Falkland,
canales que cablean
la 5ta sinfonía de Beethoven
con el Picasso post-Sueño.
La historia comienza a priori
de la balística
y concluye en occiso
al atentar contra la religión
del historiador.
Este le da muerte a piquetes.
En sus ojos se refleja el matador.
En plena modorra y Plutón,
los monstruos de la razón
abigarran de fantasías mil veces
más terribles que un Goya.
La ruleta me premio con un 777
en una caja registradora de papi,
en fechas de pagar la pensión.
Prisión de Munch sin tizón,
nudo gordiano en Nueva York.
Ayer salí a comer un pan con jamón
en un amazónico-bar-vino,
con una chica de boca de avestruz
y cuerpo de violencello.
Estaba bajo presión y con los muñecos.
¿Sera acaso la negación
de una conducta normal de ser
un hijo de putrasca profundamente
romanticón?
No, Nein, nich, Nous, no, nous es
nosotros, continuare con el español.
No puedo degollar con la luz del vapor
las remembranzas de un olivo maldito.
Anteayer, desperté sin Poesía,
me sentí mortal, aburrido, flaco,
político, y religioso sin Tarot,
un brujo homosexual que sale en Tv,
un personaje de Betamax
subtitulado en blu-ray,
un Pavarotti en la copa de boca
de una aristócrata que robo en teletón,
un defensor de la tauromaquia
que aceita a un obispo en el ádyton.
En fin, un chico de putas
que paga a las putas con dinero
y no con un poquitín de amor.
Cuando menos me di cuenta de esta
hecatombe, el cielo- éter-firmamento,
había retomado su atezado color
y reventaba en umbelas azures
sobre su corona bebe de mar,
donde a la vez,
en par del mundo terrestre,
mi bolsillo engordaba
con esos 800 pesos-soles- bolivarianos,
de la pensión, de enséñame
la boleta, la factura, del fin de mes.