sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Lágrima marchitada en penumbra
sola entre ardores del alma,
llega su triste recuerdo
que ni si quiera sus ritmos cantan.
Se hacen de sombras las vidas
llevan sus sombras desnudas
caen los ojos del cielo
y hasta la luna es infierno.
Caen las gotas de lluvia,
se vuelven los besos esclavos del día
y cuando duermen los sueños
las pesadillas se hacen de hierro.
Solas las palabras
los misterios son cuevas entre los brazos sin carne
cuando ya caen las miradas
se hacen de hielo los años
destruidos y sin aliento en el alma.
Llegan,
tristes las letras en sus pedales de tinta
caen sus armas de pluma en vino
se vuelve de manchas
lo que el mundo pidió en sus manos
quedando sin habla los recuerdos que vinieron conmigo.
¿Ahora qué dicen los versos?
¿que pasa al terror que reencarna el poema?
¿por qué sangran mis labios al recitarlo con fuerza?
¿qué dicen los ojos que miraron su daño en una gota de agua?
hundido su olor
no queda más que ver como se queman las pestañas
que al llegar a la piel
el corazón de montaña
disparó sus latidos
a la muerte de un habla
pues de siempre ha surgido
que dentro de un sitio
la vida y el frío
se mataron sin verse
pues solo quedó el dolor
que no tuvo sonrisas
de no ver al color como un beso
y de no ver al beso como a un sueño.
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