Angel on the Light
Poeta recién llegado
Recinto de nubes que me acompañas,
con velo de funeral envuelves mi corazón desnudo,
llevame al mar y en el, sepulta el alma mía.
La luna ya con rayo frió,
libera el dolor que en mi ser habita,
y consuela mis noches de infortunios.
Caminando voy sobre solitaria playa,
y en luna ensangrentada,
sus olas embravecidas acompañan mi lamento.
Ella en velada, elegante, amiga leal,
con su sola presencia la luna,
mis penas disipa,
y me ha de acompañar al sepulcro amado.
Con su pálida luz acogerá mis sueños,
y el llanto silencioso de mis ojos.
La sangre de mi corazón congelando esta,
sobre mármol frió descansara mi ilusión,
con insensible semblante el amor, me dio la despedida,
y ahora solo un umbral de abismos a mi pecho acompaña.
Pidiendo un dulce soplo estoy,
y solo la ensordecedora marina,
escucha mi llanto en sosegado.
Al fuego de mis ojos y al esmalte de mis labios,
en la quietud de la noche se desvanecen.
La luna de moribunda luz es mi fúnebre linterna,
y al oscuro aposento de mi corazón oprime,
en esta esperanza marchita,
donde solo lagrimas se vierten es silencio.
Se abren ya los brazos del sepulcro,
donde han reposar las prendas del amor,
entre gemidos lúgubres exhalo,
esta ensordecedora tristeza,
para entregar ante la pálida luz de luna,
estas lagrimas silenciosas y el ultimo suspiro.
con velo de funeral envuelves mi corazón desnudo,
llevame al mar y en el, sepulta el alma mía.
La luna ya con rayo frió,
libera el dolor que en mi ser habita,
y consuela mis noches de infortunios.
Caminando voy sobre solitaria playa,
y en luna ensangrentada,
sus olas embravecidas acompañan mi lamento.
Ella en velada, elegante, amiga leal,
con su sola presencia la luna,
mis penas disipa,
y me ha de acompañar al sepulcro amado.
Con su pálida luz acogerá mis sueños,
y el llanto silencioso de mis ojos.
La sangre de mi corazón congelando esta,
sobre mármol frió descansara mi ilusión,
con insensible semblante el amor, me dio la despedida,
y ahora solo un umbral de abismos a mi pecho acompaña.
Pidiendo un dulce soplo estoy,
y solo la ensordecedora marina,
escucha mi llanto en sosegado.
Al fuego de mis ojos y al esmalte de mis labios,
en la quietud de la noche se desvanecen.
La luna de moribunda luz es mi fúnebre linterna,
y al oscuro aposento de mi corazón oprime,
en esta esperanza marchita,
donde solo lagrimas se vierten es silencio.
Se abren ya los brazos del sepulcro,
donde han reposar las prendas del amor,
entre gemidos lúgubres exhalo,
esta ensordecedora tristeza,
para entregar ante la pálida luz de luna,
estas lagrimas silenciosas y el ultimo suspiro.
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