Soy el maldito que vive
La pradera del invierno.
Relajos en mis pasos,
Maldigo tu sabana.
¡que maldito soy yo!,
Pues alguien derrama sangre
Y yo siniestramente permanezco en calma.
Nací en diciembre ahora maldito,
Dos días antes del fin pagano.
Unos sufren por mi culpa,
Y ¿no se porque?
y yo miro y lloro.
Me siento tranquilo con
el suave ruido del silencio
pero no llevo el dolor de los demás.
Lleno de tristeza y quito vida a cualquier silueta,
como el dulce otoño al verde.
Veo como sufren por mí
¿y no sé porque?
pues me siento pecado.
Seré feliz, el veinte de diciembre
pues el dolor tocare y lo viviré.
Miro a los negros marginados,
a los campesinos tristes,
y al hombre del desierto y tablazos
bañado en oro de hipocresía y odio
y ¿Qué hago? nada,
que maldito soy.
La pradera del invierno.
Relajos en mis pasos,
Maldigo tu sabana.
¡que maldito soy yo!,
Pues alguien derrama sangre
Y yo siniestramente permanezco en calma.
Nací en diciembre ahora maldito,
Dos días antes del fin pagano.
Unos sufren por mi culpa,
Y ¿no se porque?
y yo miro y lloro.
Me siento tranquilo con
el suave ruido del silencio
pero no llevo el dolor de los demás.
Lleno de tristeza y quito vida a cualquier silueta,
como el dulce otoño al verde.
Veo como sufren por mí
¿y no sé porque?
pues me siento pecado.
Seré feliz, el veinte de diciembre
pues el dolor tocare y lo viviré.
Miro a los negros marginados,
a los campesinos tristes,
y al hombre del desierto y tablazos
bañado en oro de hipocresía y odio
y ¿Qué hago? nada,
que maldito soy.