Benjamín León
Poeta recién llegado
Mujer de beso impuro, sutil rosa de vidrio,
yo sólo te regalo las piedras de mi sangre,
el tímido limón que roza tus nostalgias,
la fecha inmerecida que guardan tus rincones.
No tengo sino copas confusas de silencio,
botones desarmados cruzando tus vestidos
y gatos que se mueren soñando con tus piernas.
Yo sólo puedo amarte con sal y con lamentos.
Yo sólo puedo ser el niño triturado
que llega hasta tus senos por leche derribada.
Mujer agua, paloma de bronce concluida,
te rugen mis plegarias de fúnebres encuentros.
Te buscan mis tristezas con pálidas palabras.
Mi impura, mi delgada mujer de penitencia,
tal vez no existan labios, ni piedras, ni delirios,
ni blancos corazones sabiendo de mi dicha.
Quizás te ladren días, papeles y gemidos,
candados y lancetas que nunca verán frutos;
sino sólo estas manos de nicho que te saben,
que cruzan tus pasiones con yeso y con desgracias,
así como las noches de estrellas desterradas
que juntos derribamos con flechas amarillas.
yo sólo te regalo las piedras de mi sangre,
el tímido limón que roza tus nostalgias,
la fecha inmerecida que guardan tus rincones.
No tengo sino copas confusas de silencio,
botones desarmados cruzando tus vestidos
y gatos que se mueren soñando con tus piernas.
Yo sólo puedo amarte con sal y con lamentos.
Yo sólo puedo ser el niño triturado
que llega hasta tus senos por leche derribada.
Mujer agua, paloma de bronce concluida,
te rugen mis plegarias de fúnebres encuentros.
Te buscan mis tristezas con pálidas palabras.
Mi impura, mi delgada mujer de penitencia,
tal vez no existan labios, ni piedras, ni delirios,
ni blancos corazones sabiendo de mi dicha.
Quizás te ladren días, papeles y gemidos,
candados y lancetas que nunca verán frutos;
sino sólo estas manos de nicho que te saben,
que cruzan tus pasiones con yeso y con desgracias,
así como las noches de estrellas desterradas
que juntos derribamos con flechas amarillas.