ALBERTO A. SOCORRO M.
Poeta fiel al portal
Corren suavemente, las aguas de mí vída
y es tan solo al rrecordarte,
que el caudal de tú amargura
golpea mí nostalgia
y entristece mí alegría.
solo el ruido, ensordecedor
de ese cause a la deríva,
hace de mi triste vída
un momento de dolor.
Altas son las espígas
donde oculto mi tristéza,
que tan grande es mi nobleza
que no dobla en la caída.
Turbulenta, alta y erguída,
hace que revuelvan, las aguas de mi vída.
Bucando cojer la orílla
para no desperdigarme,
buscando nuevos camínos
que tranquilicen mi herída
Y aunque el mundo me critíque, hacia donde va mi vída
no habrá en mi la amargura
mientras yo a tí, no te lo exija.
y es tan solo al rrecordarte,
que el caudal de tú amargura
golpea mí nostalgia
y entristece mí alegría.
solo el ruido, ensordecedor
de ese cause a la deríva,
hace de mi triste vída
un momento de dolor.
Altas son las espígas
donde oculto mi tristéza,
que tan grande es mi nobleza
que no dobla en la caída.
Turbulenta, alta y erguída,
hace que revuelvan, las aguas de mi vída.
Bucando cojer la orílla
para no desperdigarme,
buscando nuevos camínos
que tranquilicen mi herída
Y aunque el mundo me critíque, hacia donde va mi vída
no habrá en mi la amargura
mientras yo a tí, no te lo exija.