Luis Elissamburu
Poeta fiel al portal
Hace poco escuché a un cura hablar de aquellas tías viejas que se quedaban solteras para cuidar a sus padres. En muchas culturas aborígenes estaban también presentes. Nada hemos inventado. Mis recuerdos de la infancia, me llevaron inmediatamente a mi tia abuela Ana, Ana Marìa Elissamburu. Todo un personaje, modista, profesora de corte y confección, madre de una legión de sobrinos y sobrinos nietos (incluyéndome a mí).
El domingo próximo es el día de la madre y honraremos a todas nuestras mamás, abuelas, suegras, etc.
Yo también lo haré. Pero reservaré un pedacito de mi corazón para todas esas mamás sin título, las aves de las alas rotas, que optaron por quebrarlas ellas mismas para no volar lejos de los seres que las necesitaban. Dios bendiga a las vocaciones verdaderas.
El domingo próximo es el día de la madre y honraremos a todas nuestras mamás, abuelas, suegras, etc.
Yo también lo haré. Pero reservaré un pedacito de mi corazón para todas esas mamás sin título, las aves de las alas rotas, que optaron por quebrarlas ellas mismas para no volar lejos de los seres que las necesitaban. Dios bendiga a las vocaciones verdaderas.