juglar01
Poeta fiel al portal
Febronio Bores Pichardo, de oficio talabartero
le hizo un trabajo a Inocencio, el señor de la botica
unas botas federicas, del más finísimo cuero
porque quería el boticario, impresionar a una chica
más como es algo bajito, Febronio a las botas puso
unos tacones gigantes, de tres pulgadas de alto
y así el airoso galán, como cirquero inconcluso
o como ebrio chapulín, andaba de salto en salto
llegó a casa de Amadita, la dueña de su querencia
a presumir con sus botas, caminando como araña
se tambaleaba al andar, parecía una gelatina
y así para no caer, se balanceaba con maña
más no recordó Inocencio, el borde bajo el dintel
y allí vino a tropezar, cayendo cuan corto es
se agarró de donde pudo, la falda color pastel
que portaba la doncella, en su dulce candidez
cuando acudió la familia, por la vocería tremenda
encontró a la linda chica, la ropa interior mostrando
y a Inocencio arrodillado, bien agarrado a la prenda
muy cerquita de Amadita, las lindas piernas mirando
de ahí ya no hubo remedio, no había mucho que pensar
los familiares dijeron, yo no juzgo lo que veo
esos tórtolos ahora, se deberán de casar
pues se comieron la torta, previo salir al recreo
le hizo un trabajo a Inocencio, el señor de la botica
unas botas federicas, del más finísimo cuero
porque quería el boticario, impresionar a una chica
más como es algo bajito, Febronio a las botas puso
unos tacones gigantes, de tres pulgadas de alto
y así el airoso galán, como cirquero inconcluso
o como ebrio chapulín, andaba de salto en salto
llegó a casa de Amadita, la dueña de su querencia
a presumir con sus botas, caminando como araña
se tambaleaba al andar, parecía una gelatina
y así para no caer, se balanceaba con maña
más no recordó Inocencio, el borde bajo el dintel
y allí vino a tropezar, cayendo cuan corto es
se agarró de donde pudo, la falda color pastel
que portaba la doncella, en su dulce candidez
cuando acudió la familia, por la vocería tremenda
encontró a la linda chica, la ropa interior mostrando
y a Inocencio arrodillado, bien agarrado a la prenda
muy cerquita de Amadita, las lindas piernas mirando
de ahí ya no hubo remedio, no había mucho que pensar
los familiares dijeron, yo no juzgo lo que veo
esos tórtolos ahora, se deberán de casar
pues se comieron la torta, previo salir al recreo