la_piedra_insular
Poeta asiduo al portal
Las cartas de la enamorada tienen ese olor a jazmín
que irrita la letanía de mi propia escritura
se asemeja a los valles verdes que mi memoria
oculta para no ser consumida por el cemento que la agobia
sus incaicas melodías recorren la piel de mis dedos
y me hace sentir el océano de su infinito deseo
abunda en sonidos de agua
cuando caen por desfiladeros corporales,
aveces sufre, se adormece en
en techos que gimen el ímpetu del viento
agoniza en los finales
más se endiosa con el perfil memorable de su rito al amar.
Las cartas de la enamorada regresan como una ola
aplastan el verbo insignificante de mi propio
verso de madera
adquiere su propia libertad
entre nubes su metabolismo incita
y se vuelve ceniza
cuando emerge de su agonía el fervor hiriente de los celos...
Ella es poesía entera
su pasos
su medida de metal cuando llora
el material con el que solloza
se vuelve invisible
para nunca ser descubierta....
que irrita la letanía de mi propia escritura
se asemeja a los valles verdes que mi memoria
oculta para no ser consumida por el cemento que la agobia
sus incaicas melodías recorren la piel de mis dedos
y me hace sentir el océano de su infinito deseo
abunda en sonidos de agua
cuando caen por desfiladeros corporales,
aveces sufre, se adormece en
en techos que gimen el ímpetu del viento
agoniza en los finales
más se endiosa con el perfil memorable de su rito al amar.
Las cartas de la enamorada regresan como una ola
aplastan el verbo insignificante de mi propio
verso de madera
adquiere su propia libertad
entre nubes su metabolismo incita
y se vuelve ceniza
cuando emerge de su agonía el fervor hiriente de los celos...
Ella es poesía entera
su pasos
su medida de metal cuando llora
el material con el que solloza
se vuelve invisible
para nunca ser descubierta....
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