danie
solo un pensamiento...
Estar rodeado de gente
no es la clave
para no sentir a la soledad
respirando en tu cuello.
no es la clave
para no sentir a la soledad
respirando en tu cuello.
Yo resido en un cuerpo con rostro de ciudad vacía,
con voces que traspasan los límites del silencio,
con ambulantes espectros
que habitan los arrabales del tiempo,
y sueño con el abrazo de un corazón
que palpita las caricias íntimas del afecto
para así, en ciertos momentos,
recuperar la confianza
atemorizada por los fantasmas del mundo
y su vasto desierto.
Tú resides en una ciudad colmada de bullicio,
de transeúntes desconocidos,
una ciudad hartada por los anónimos peatones
de la realidad y su presente,
y sueñas con un hombre que te abrace
para hacerte olvidar por momentos
de esa soledad inhabitable, fría,
tosca del urbanismo y su aturdido progreso.
Tú y yo estamos solos,
rodeados de deseos ajenos,
faltantes de una caricia
a pesar de estar frecuentando
tantas vivencias de la gente,
y no recordamos
que la soledad también puede ser
una autopista que une ciudades
y prepara encuentros.