musador
esperando...
Por un rasgo una figura traza el hombre,
reconoce a un animal, inventa un cuento,
poseyendo en el lejano firmamento
todo el cielo al que designa con su nombre.
Gigantesca fantasía que domina
los espacios siderales infinitos
empleando las estrellas como hitos
de poesía con que todo lo nomina.
Marineros que volando con su barco
las estrellas amarraron a sus sueños,
gobernando desde entonces como dueños
de ese cielo al que pusieron en su marco.
Navegaron en las naves de la audacia
inventando con su viento las ventanas
al saber sobre las sombras más lejanas,
encantándonos la historia con su gracia.
De aquel Argo navegamos en la estela
tras Medea que trozando va a su hermano,
son de Orión aquellos canes que en el llano
ya le ladran a Artemisa que lo vela.
Las palabras heredadas del pasado
como nombres de dibujos en el cielo
nos evocan con sus signos el desvelo
de los hombres que en pasión las han forjado.
reconoce a un animal, inventa un cuento,
poseyendo en el lejano firmamento
todo el cielo al que designa con su nombre.
Gigantesca fantasía que domina
los espacios siderales infinitos
empleando las estrellas como hitos
de poesía con que todo lo nomina.
Marineros que volando con su barco
las estrellas amarraron a sus sueños,
gobernando desde entonces como dueños
de ese cielo al que pusieron en su marco.
Navegaron en las naves de la audacia
inventando con su viento las ventanas
al saber sobre las sombras más lejanas,
encantándonos la historia con su gracia.
De aquel Argo navegamos en la estela
tras Medea que trozando va a su hermano,
son de Orión aquellos canes que en el llano
ya le ladran a Artemisa que lo vela.
Las palabras heredadas del pasado
como nombres de dibujos en el cielo
nos evocan con sus signos el desvelo
de los hombres que en pasión las han forjado.
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