Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Que se multipliquen los peces en tu cesto,
que nunca le falte levadura a tu pan,
que tus espinas descubran el antídoto correcto
y que no existan manos que te traten mal.
Que no tengas un lunes sin día feriado,
que los domingos se acuerden de hacerte soñar,
que cultives amor y te sobren enamorados
y que nunca recibas un beso con sal.
Que las mañanas te despierten un poco más bella,
que el tiempo se antoje de no verte pasar,
que la noche sólo tenga caricias, doncella,
que mi boca mendiga, siempre te pueda besar.
Que las cosas bonitas te visiten todos los días,
que saques el número de la rifa de la felicidad,
que tus ojos descubran las luces encendidas
y que no toque a tu puerta nunca la oscuridad.
Que en tus penínsulas siempre llegue buen mar,
que el rojo del deseo conviva en tu boca,
que las nubes se lleven tus miedos a volar,
que no pruebes veneno,
que te escuche el silencio y se aleje la tempestad.
Que las cosas pequeñas hagan grande tu vida,
que las cáscaras de la tristeza no se queden a cenar,
que tus muslos traviesos sean un cielo de cosquillas
y que hasta tus pecas, conmigo, quieran ir a pecar.
Que un oasis de frases de amor inunden desiertos,
que este planeta verde no quiera madurar,
que gotas de dulce mojen tus labios perfectos,
que no caduquen mis ansias de que me enseñes a amar.
que nunca le falte levadura a tu pan,
que tus espinas descubran el antídoto correcto
y que no existan manos que te traten mal.
Que no tengas un lunes sin día feriado,
que los domingos se acuerden de hacerte soñar,
que cultives amor y te sobren enamorados
y que nunca recibas un beso con sal.
Que las mañanas te despierten un poco más bella,
que el tiempo se antoje de no verte pasar,
que la noche sólo tenga caricias, doncella,
que mi boca mendiga, siempre te pueda besar.
Que las cosas bonitas te visiten todos los días,
que saques el número de la rifa de la felicidad,
que tus ojos descubran las luces encendidas
y que no toque a tu puerta nunca la oscuridad.
Que en tus penínsulas siempre llegue buen mar,
que el rojo del deseo conviva en tu boca,
que las nubes se lleven tus miedos a volar,
que no pruebes veneno,
que te escuche el silencio y se aleje la tempestad.
Que las cosas pequeñas hagan grande tu vida,
que las cáscaras de la tristeza no se queden a cenar,
que tus muslos traviesos sean un cielo de cosquillas
y que hasta tus pecas, conmigo, quieran ir a pecar.
Que un oasis de frases de amor inunden desiertos,
que este planeta verde no quiera madurar,
que gotas de dulce mojen tus labios perfectos,
que no caduquen mis ansias de que me enseñes a amar.