christopherlopez
Poeta recién llegado
Somos putas -me dijo María-, si quieres un servicio cobramos 1,500.En el departamento debajo del mío vivían dos hermanas -o por lo menos me dijeron que eran-; se fueron ayer, después de casi un mes de ocupar el departamento. Putas, les digo así porque ellas me dijeron que eso eran, nada ceremonial, transparente, honesto, como ellas.
Desafortunadamente para mi eran 1,500 dólares y yo no tengo ese nivel de plata, así que tuve que pasar la oferta de la bonita María, ¿alguna vez has visto una puta fea? Que nombre para una puta, -pensaba-, María Magdalena era una puta, ¿no?
En fin, María y Mariana se fueron ayer, pero aquel día cuando me atreví a preguntarles en que trabajaban un par de muchachas como de 20 años que se levantaban a las 5 de la tarde y parecían no dejar el departamento; debo decir que fue una de las experiencias más interesantes de mi vida.
Me platicaron de Venezuela, sus sueños rotos, sus aspiraciones de migrantes, porqué México y no Estados Unidos, los peligros de la profesión y el camino; compañeras desaparecidas e historias de narcos que salen en la tele y que ellas conocen. Me platicaron su vida en un rato, una tarde completa para platicármelo todo, como si estuvieran esperando ese momento o estuvieran acostumbradas a contarlo. Se fueron a Cancún, ahí la cuarentena ya se levantó y ellas necesitan dinero, -me dijo María-, mientras pasaba su debo índice sobre la pantalla de su nuevo iphone.
Desafortunadamente para mi eran 1,500 dólares y yo no tengo ese nivel de plata, así que tuve que pasar la oferta de la bonita María, ¿alguna vez has visto una puta fea? Que nombre para una puta, -pensaba-, María Magdalena era una puta, ¿no?
En fin, María y Mariana se fueron ayer, pero aquel día cuando me atreví a preguntarles en que trabajaban un par de muchachas como de 20 años que se levantaban a las 5 de la tarde y parecían no dejar el departamento; debo decir que fue una de las experiencias más interesantes de mi vida.
Me platicaron de Venezuela, sus sueños rotos, sus aspiraciones de migrantes, porqué México y no Estados Unidos, los peligros de la profesión y el camino; compañeras desaparecidas e historias de narcos que salen en la tele y que ellas conocen. Me platicaron su vida en un rato, una tarde completa para platicármelo todo, como si estuvieran esperando ese momento o estuvieran acostumbradas a contarlo. Se fueron a Cancún, ahí la cuarentena ya se levantó y ellas necesitan dinero, -me dijo María-, mientras pasaba su debo índice sobre la pantalla de su nuevo iphone.
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