De acuerdo, estimada Eratalia, en que se trata de un complemento directo, eso de «intransitivo» fue una estupidez que se deslizó desde mi desesperación hasta mi comentario. En cuanto a si es o no pertinente la preposición, estoy acumulando documentación. Lo más interesante, o más adecuado al caso, que encontré por ahora es esto:
«Algunos verbos de creación, como dibujar, esculpir, fotografiar o pintar, admiten dos interpretaciones, según su objeto directo designe la fuente de la que se extrae la imagen (con la preposición a si se trata de nombres de persona) o bien la imagen misma que resulta de la reproducción (sin la preposición): pintar a una niña ~ pintar una niña.»
Así termina el apartado 34.4.2.b del «Manual de la nueva gramática española» de la RAE, accesible en Internet. Me gustó el hecho de que en este caso efectivamente el uso o no de la preposición distingue en la frase si hablas de la imagen o hablas propiamente de la niña, como yo intuía, aunque en verdad en este caso se le quita la preposición al objeto animado, no se le pone al inanimado como era en mi verso. Los apartados 34.3 y 34.4 del citado Manual mencionan varias excepciones a la regla en la que tan justificadamente insistes para el uso de la preposición, te recomiendo su lectura, aunque no pretendo aún haber encontrado fundamento para volver a poner esa preposición donde estaba. Uno de estos casos es el que intuye, creo, Vicente, cuando dices por ejemplo «a esta pared la pintaré de verde, a aquella de azul».
Por ejemplo, esto dice el apartado 34.3.3.e del citado Manual:
«Se suele denominar uso distintivo de la preposición a ante objeto
directo no personal al empleo de la preposición para marcar esta función sintáctica
por oposición a otras, notablemente el sujeto, pero también otros complementos del
verbo. Los predicados en los que se reconoce este valor de modo característico
expresan acciones o situaciones que involucran a varios participantes (no animados
en casi todos los casos), por lo que la preposición se convierte en un recurso grama-
tical que permite distinguir entre ellos. Así ocurre con acompañar (a) la música, con-
tener (a) los polos magnéticos, modificar (a)l primer verbo, comparar (a) la universidad
con una empresa. Por la misma razón (es decir, porque se alude a la presencia de más
participantes), es común la variante con a en las comparaciones: Lo temo como al
fuego; Detesto los domingos, incluso más que (a) los lunes; Conozco a Raúl como a la
palma de mi mano (Mendizábal, Cumpleaños).»
Buscando ejemplos, he visto a un crítico español que hablando de un escritor andaluz dice «...describe a su tierra y el Guadalquivir tiene gran presencia en su obra...», donde el uso de la preposición me parece perfectamente natural.
Yo no soy decano de nada, querida Eratalia, ni siquiera en las matemáticas que son mi oficio. Soy un enamorado de nuestra lengua, eso sí, y trato de apreciar sus sutilezas.
abrazo
j.
Agotados los recursos biblográficos de que dispongo, mi balance del asunto es el siguiente:
basándome en las salvedades que el Manual de gramática que he citado menciona, en sus parágrafos 34.3 y 34.4, para las reglas del uso de la preposición «a» en el complemento directo, no diría que la versión original del verso, que la usaba, era incorrecta. Sin embargo, he encontrado solo un muy leve fundamento para el matiz semántico que quise darle a ese uso, por lo que dejaré el verso sin la preposición.