danie
solo un pensamiento...
En el siglo actual cada vez hay más familias que tienen la penosa tradición de conocerse recién de muertos. Nuestra familia no fue la excepción. Por ende, el día que me internaron, le confesé a mi psiquiatra que todas las noches iba hasta el cementerio a visitar la tumba de mi padre. Ahí mismo, donde hace años lo enterraron, charlábamos hasta el amanecer.