Las flores de aquel día
Aún siguen marchitas,
Penetradas de melancolía
Se murieron sin jardín,
Eran suaves sus pétalos de rosa,
Sonrojados en la aurora del amor,
La indiferencia de tus dedos la mataron
El aliento de traición las doblegó.
Siguen marchitas,
Las flores de aquel día,
El recuerdo de tu beso las hirió,
Socavada de su seno ya la vida,
Ni mi lágrima postrera ella sintió
Sólo estelas de la dicha en su partida,
Atardece sin que se ocultase el sol,
En las manos resquebrajada sonrisa,
En la boca un triste y leve adiós.
De aquel día,
Allí viven marchitas,
Las flores que el dolor sobrevivió,
Sus fragancias en mi pecho ya no agitan,
La nostalgia ha trocado en gran lección,
Si se quieren no involucren a las flores,
Si se quieren, basta sólo el corazón.