Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
El amor lanzado a las furias desata,
encalla descubriendo cada incendio;
Los soles no se apagan en milésimos
ni las estrellas duermen extravíos.
Dejan de existir los mundos fríos
límite del cuerpo el dolor asido;
fueron días opacos en la creciente
selva lujuriosa de todos los sonidos.
Mira y recorre la vera del tumultuoso
río, tu marcha asciende la cascada;
arriba la soledad mira ensimismada,
el infinito traspaso de infinitas horas.
Desesperado de amor de aquel paisaje
sabes que arribaras y habrás arribado.
encalla descubriendo cada incendio;
Los soles no se apagan en milésimos
ni las estrellas duermen extravíos.
Dejan de existir los mundos fríos
límite del cuerpo el dolor asido;
fueron días opacos en la creciente
selva lujuriosa de todos los sonidos.
Mira y recorre la vera del tumultuoso
río, tu marcha asciende la cascada;
arriba la soledad mira ensimismada,
el infinito traspaso de infinitas horas.
Desesperado de amor de aquel paisaje
sabes que arribaras y habrás arribado.
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