Alfredo Grajales Sosa
Poeta que considera el portal su segunda casa
Señores quiero contarles
un sueño que anoche tuve,
soñé que en el cielo anduve
el sueño paso a narrarles.
No quiero mortificarles
al saber lo sucedido:
la vida había perdido
en un trágico accidente,
y tras quedar inconciente
había yo fallecido.
Profundamente dormido
cómodamente acostado,
a mi almohada abrazado
escuchen bien lo que digo:
Jesús estaba conmigo
suturando las heridas
en el acto recibidas
por este cuerpo mundano,
que curó cual cirujano
con sus manos bendecidas.
Una vez ya resarcidas
en mi cuerpo las dolencias:
no cometas imprudencias
por tu bien, ya no reincidas.
Cuanta ayuda tú me pidas
presto llegaré a ayudarte:
pero no podré cuidarte
tal vez en algún momento,
ni evitar tu sufrimiento
o de la muerte guardarte.
un sueño que anoche tuve,
soñé que en el cielo anduve
el sueño paso a narrarles.
No quiero mortificarles
al saber lo sucedido:
la vida había perdido
en un trágico accidente,
y tras quedar inconciente
había yo fallecido.
Profundamente dormido
cómodamente acostado,
a mi almohada abrazado
escuchen bien lo que digo:
Jesús estaba conmigo
suturando las heridas
en el acto recibidas
por este cuerpo mundano,
que curó cual cirujano
con sus manos bendecidas.
Una vez ya resarcidas
en mi cuerpo las dolencias:
no cometas imprudencias
por tu bien, ya no reincidas.
Cuanta ayuda tú me pidas
presto llegaré a ayudarte:
pero no podré cuidarte
tal vez en algún momento,
ni evitar tu sufrimiento
o de la muerte guardarte.
Última edición: