scarlata
Poeta veterano en el portal.
No es nuestro tiempo paralelo.
Hay símbolos que alertan a la mujer
que duerme. Que sólo duerme y duerme.
Hablamos en las grietas de la tarde,
atrapados en un amanecer
que niega lo imposible.
En las mañanas,
agotan las palabras sus sentencias,
hacen eco en las piedras las miradas.
Mudez que reniega de los motivos.
Y, sin suerte, las madrugadas
imponen su tiranía de brújula.
Nunca será espacio la voz que calla.
Paralelismo de roces que se abrazan
en tactos que nunca nombran la piel.
Y la herida impone llagas al reloj
que sólo mide lo incierto del tiempo.
Hay símbolos que alertan a la mujer
que duerme. Que sólo duerme y duerme.
Hablamos en las grietas de la tarde,
atrapados en un amanecer
que niega lo imposible.
En las mañanas,
agotan las palabras sus sentencias,
hacen eco en las piedras las miradas.
Mudez que reniega de los motivos.
Y, sin suerte, las madrugadas
imponen su tiranía de brújula.
Nunca será espacio la voz que calla.
Paralelismo de roces que se abrazan
en tactos que nunca nombran la piel.
Y la herida impone llagas al reloj
que sólo mide lo incierto del tiempo.
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