Paco Valiente
Poeta que no puede vivir sin el portal
En un instante bello e inesperado
se posó en mis dedos toda la luz del planeta,
ella era el paisaje único y su voz avivó los sueños
que dormían en mis promesas,
a veces la esperanza reside en una cerveza,
en unos ojos bonitos que saben a vida,
las palabras son golosinas
y unos labios brillantes dicen muchas cosas,
conseguí todo de una mirada
y es que la belleza alimenta en todas sus formas.
Desde entonces me gustan más las noches sin horas,
la niebla de mis ojos cansados,
el frío en mis manos un sábado de madrugada,
me gusta buscarla siempre
en las curvas de los minutos que recorren los bares,
en los chupitos sin silencio que desnudan mi deseo,
me gusta bañarme en el río de su sonrisa,
escribir en las fuentes de esta ciudad sedienta,
me gusta ser yo para ser ella en nuestras canciones infinitas.
se posó en mis dedos toda la luz del planeta,
ella era el paisaje único y su voz avivó los sueños
que dormían en mis promesas,
a veces la esperanza reside en una cerveza,
en unos ojos bonitos que saben a vida,
las palabras son golosinas
y unos labios brillantes dicen muchas cosas,
conseguí todo de una mirada
y es que la belleza alimenta en todas sus formas.
Desde entonces me gustan más las noches sin horas,
la niebla de mis ojos cansados,
el frío en mis manos un sábado de madrugada,
me gusta buscarla siempre
en las curvas de los minutos que recorren los bares,
en los chupitos sin silencio que desnudan mi deseo,
me gusta bañarme en el río de su sonrisa,
escribir en las fuentes de esta ciudad sedienta,
me gusta ser yo para ser ella en nuestras canciones infinitas.