Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Las oscuras curvas del alma
Vienen detrás de mí
con la cultura ordenada,
ignorando que yo soy el fin,
sin saber que al final
toda alma cumplirá desatada,
utopías que fueron vivir
en un mundo que ciego enseñaba.
No me puedo resistir
como tierra que no está regada,
como el olmo que muere sin fe,
con la fe que sólo da la esperanza,
que la pintan de verde, y no sé,
si el milagro en lo verde se acaba.
Sólo queda en mí el ser
del instinto que da en la diana,
pues mis flechas supieron vencer
las oscuras curvas del alma.
No soy ningún dios,
ni pretendo su status tener;
que el status es cosa de dos,
y mi igual no tiene el poder,
porque el hombre se iguala en amor,
y el amor se da sin deber
en volar sin haber de las alas.
No me ames con fe,
ámame en realidad,
que la fe está manchada sin ver,
la sangre que brota sin mal,
y por vosotros fue derramada.
Cortarán el árbol
para encender un fuego,
y aliviaran su alma
en el frío invierno;
y en esas brasas
que rendirán al cielo,
enterrarán mis gritos
crepitando sueños.
Os perdono porque no sois dueños,
obráis sin saber lo que hacéis;
tened la voluntad al menos,
de aprender que también moriréis.
¡Morir en paz!, y rezad,
rezad por si nos vemos,
que el justo ha de segar
la sombra de vuestros anhelos.