Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
Las palabras duermen en la mesa, reposando
su miedo y su pena, sueñan con
ser certeras, anhelan ser las
precisas.
La lámpara de noche pone los acentos dorados
la pluma suspira angustiosa esperando
dibujar y dar vida
a tu olvido.
Para ti serán estos trazos dolorosos,
para ti este cuento espantoso, que
relata ausencias, en medio de
esta noche, bordada de
colores oscuros, celestes
prepotentes y amarillos
de nostalgia.
La ilusión viste un azul de firmamento,
a ciegas rompe el silencio y se desase
como una sacra hostia para
comulgar la mañana que
no estas, que me sorprende escribiendo
junto a la lámpara donde duermen todas
nuestras palabras.
La pluma suspira su angustia enamorada
atenta siempre a sangrar la lagrimas,
a deshinchar el alma amoratada de
intentar.
Yo te creo y deshago con las letras,
te amo y te destruyo. Te transformo
en un sueño dorado y en otro
terrible que alucino, te dejo ir
y te aprisiono en foso negro,
negro como tu distancia,
profundo como esta soledad
de muerto consiente.
Aquí otra vez mi responso matutino, aquí
otra vez los pájaros, el sol negro
que me acompaña, la vida de
otros que camina y la mía dispuesta
a morir, sin más tardanza a morir, hasta
que la pluma quiera nuevamente ,
dibujar tus ojos en papel.
Ahora duermo mi sueño de muerto
consiente, tú vives y yo invento
palabras para doblar el acero
frio de tu distancia.
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