Sé que sus palabras,
son una oración por los dos…
Sé que en su belleza,
habita la humildad de la simiente;
en el cultivo de Dios y la madre tierra;
que esa raíz que crece en sus misterios…
no necesita;
la pomposidad de mis adornos de la palabra...
de mis exaltadas frases de verbena.
Pero es tan leal y tan infantil adoración por ella,
palabra de vida, que fluye por mi cuerpo;
donde despiertan al corazón las venas.
Y me dice mi cuaderno,
que trae tapas de color para una avaricia de momentos...
que quiere guardar,
un jardín dentro del jardín
, con nuestros recuerdos, en dulzura de uvas…
que quisiera,
desnudar un para siempre,
en un temblor de manos;
acaso acompañarte en esos peregrinajes sobre el mar…
y contarte el cuento de esos amantes que atravesaron el trueno.
son una oración por los dos…
Sé que en su belleza,
habita la humildad de la simiente;
en el cultivo de Dios y la madre tierra;
que esa raíz que crece en sus misterios…
no necesita;
la pomposidad de mis adornos de la palabra...
de mis exaltadas frases de verbena.
Pero es tan leal y tan infantil adoración por ella,
palabra de vida, que fluye por mi cuerpo;
donde despiertan al corazón las venas.
Y me dice mi cuaderno,
que trae tapas de color para una avaricia de momentos...
que quiere guardar,
un jardín dentro del jardín
, con nuestros recuerdos, en dulzura de uvas…
que quisiera,
desnudar un para siempre,
en un temblor de manos;
acaso acompañarte en esos peregrinajes sobre el mar…
y contarte el cuento de esos amantes que atravesaron el trueno.