Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Conservo aún la membresía de tu pecho,
la credit card para pagarme un beso contigo,
crédito abierto y a derecho
para pasear la cordillera de tu ombligo.
Gano millas cada vez que tú me besas,
mi visa americana venció sin yo querer,
has de ser extraterrestre, porque llevas
las palpitaciones de mi lengua, a placer.
Te veías hermosa, el vestido rojo te va bien,
casi distingo a la luz el color de tu lencería,
ahora que pruebo tu boca recién,
me percato de que sabes a sandía.
Sin personajes inclusivos, sin bodas de papel,
la delicia de tu cuerpo es un castillo
donde reinan juntos Dios y Luzbel,
apaga la luz y amémonos en el pasillo.
El próximo viaje lo hago sin reservación,
en los tacones que te quitas para jugar conmigo
una partida de dados, por el corazón,
desnúdate que yo te sigo.
Que no me joda la audiencia,
que le llegue aire a mi motor,
te escribo sin pena ni conciencia,
y firmamos, yo y el tonto del amor.
la credit card para pagarme un beso contigo,
crédito abierto y a derecho
para pasear la cordillera de tu ombligo.
Gano millas cada vez que tú me besas,
mi visa americana venció sin yo querer,
has de ser extraterrestre, porque llevas
las palpitaciones de mi lengua, a placer.
Te veías hermosa, el vestido rojo te va bien,
casi distingo a la luz el color de tu lencería,
ahora que pruebo tu boca recién,
me percato de que sabes a sandía.
Sin personajes inclusivos, sin bodas de papel,
la delicia de tu cuerpo es un castillo
donde reinan juntos Dios y Luzbel,
apaga la luz y amémonos en el pasillo.
El próximo viaje lo hago sin reservación,
en los tacones que te quitas para jugar conmigo
una partida de dados, por el corazón,
desnúdate que yo te sigo.
Que no me joda la audiencia,
que le llegue aire a mi motor,
te escribo sin pena ni conciencia,
y firmamos, yo y el tonto del amor.