Kabuki
Poeta recién llegado
Las personas que quiero, las personas que amo
El dormir es un carrusel,
el paisaje del jardín, el perro
de la tía Mary, los
amigos del barrio.
Mi viejo llegaba de noche,
y charlaba en el
ámbar, yo andaba acostado,
como pan en artesa,
escuchando cuentos de la nona,
mientras mi hermano con su
taza de leche veía el arrebol
que brillaba.
Un carnaval el domingo,
los globos azules y los
zapatos blancos.
Las personas que quiero
tienen un nombre,
una conversa, una palabra
que da abrigo.
Las personas que amo,
ríen conmigo y preparamos
café.
Hoy, la vida es un trafico.
Las frentes se quedan
sin pelo, el otoño viste
de rata.
Mis extremidades crecen
y mi corazón se muda.
Son tiempos de escuela,
de universidad.
El palo en la cerviz,
el bastón en el charco.
La guerra blanca
hecha de soldados
con máscaras.
Las personas que quiero
se han hecho más sabias,
como la flauta al viento.
Las personas que amo
siempre están
Con su: ¿estás bien?
¿te sientes bien? Y yo puedo
responderles con
sinceridad.
No me siento triste cuando
pienso en ellos,
con sus cosas, sus costumbres,
sus locuras.
La montaña no es que
sea alta, el lucero
no es que sea brillante,
igual con el médano
y lo seco,
y los arrecifes con lo mojado.
Es su naturaleza,
Son sus naturaleza lo que
los hacen propios. Como El canto.
La bahía.
Los puentes son como los amigos.
El camino que cruza
en alas el destino.
Las personas que quiero, las
personas que amo, ahora duermen
mientras mi voz silba despacio.
El dormir es un carrusel,
el paisaje del jardín, el perro
de la tía Mary, los
amigos del barrio.
Mi viejo llegaba de noche,
y charlaba en el
ámbar, yo andaba acostado,
como pan en artesa,
escuchando cuentos de la nona,
mientras mi hermano con su
taza de leche veía el arrebol
que brillaba.
Un carnaval el domingo,
los globos azules y los
zapatos blancos.
Las personas que quiero
tienen un nombre,
una conversa, una palabra
que da abrigo.
Las personas que amo,
ríen conmigo y preparamos
café.
Hoy, la vida es un trafico.
Las frentes se quedan
sin pelo, el otoño viste
de rata.
Mis extremidades crecen
y mi corazón se muda.
Son tiempos de escuela,
de universidad.
El palo en la cerviz,
el bastón en el charco.
La guerra blanca
hecha de soldados
con máscaras.
Las personas que quiero
se han hecho más sabias,
como la flauta al viento.
Las personas que amo
siempre están
Con su: ¿estás bien?
¿te sientes bien? Y yo puedo
responderles con
sinceridad.
No me siento triste cuando
pienso en ellos,
con sus cosas, sus costumbres,
sus locuras.
La montaña no es que
sea alta, el lucero
no es que sea brillante,
igual con el médano
y lo seco,
y los arrecifes con lo mojado.
Es su naturaleza,
Son sus naturaleza lo que
los hacen propios. Como El canto.
La bahía.
Los puentes son como los amigos.
El camino que cruza
en alas el destino.
Las personas que quiero, las
personas que amo, ahora duermen
mientras mi voz silba despacio.