Ross Ross
Poeta fiel al portal
Las velas están ardiendo,
dulces, tétricas y escasas.
Oyendo el reloj del fin,
las velas están paradas.
Las velas cuelgan cansadas
cortadas en desengaño.
Las velas de medio brillo
aburrido y aterrado.
Las velas lloran su cera,
su blanca cera de plata,
derretida de la vida,
de toda vida pasada,
de raros signos perdidos,
de memorias que andan,
que caen ensimismadas
en blanca cera quemada.
Pero el humo se escabulle
a laberintos lejanos,
a silencios más gruesos
hacia mañanas blindados...
Pues las velas son profundas.
En sus llamas está el alba.
Las velas también respiran
como sombras de Nirvana;
Las velas rompen y vuelan,
Las velas sienten y aman,
Las velas besan y sueñan
Las velas ríen y cantan,
Pero nunca hay que olvidar...
...que las velas están muertas.