Manuel. Ayuste
Poeta recién llegado
Te fuistes mi amada.
Mujer nunca te quejaste de nada,
Solo tenías amor dentro de tu alma,
ahora yo miro por las ventanas que tu mirabas,
solo veo tristeza, porque tus ojos ya no están mirando alegre donde tu mirabas.
Soñar quiero conyigo y ver tu carita de ángel,
tus manos cuando me acariciaban,
y tus pies fríos que yo te calentaba.
Mi brazo se dormía, mientras tu dormías,
yo no los quitaba,
para que no te despertaras.
Todo se ha ido a cambio de la tristeza,
y un dolor sin consuelo,
ya no son igual ni las noches ni las mañanas.
Me despierto sin sueño, bañado en lágrimas.
Recuerdo el 21 de abril, mi cumpleaños,
tú te fuiste y yo desconsolado no pude hacer nada.
Esa pena te queda grabada en el alma.
Para María del Camino, mi esposa amada.
Mujer nunca te quejaste de nada,
Solo tenías amor dentro de tu alma,
ahora yo miro por las ventanas que tu mirabas,
solo veo tristeza, porque tus ojos ya no están mirando alegre donde tu mirabas.
Soñar quiero conyigo y ver tu carita de ángel,
tus manos cuando me acariciaban,
y tus pies fríos que yo te calentaba.
Mi brazo se dormía, mientras tu dormías,
yo no los quitaba,
para que no te despertaras.
Todo se ha ido a cambio de la tristeza,
y un dolor sin consuelo,
ya no son igual ni las noches ni las mañanas.
Me despierto sin sueño, bañado en lágrimas.
Recuerdo el 21 de abril, mi cumpleaños,
tú te fuiste y yo desconsolado no pude hacer nada.
Esa pena te queda grabada en el alma.
Para María del Camino, mi esposa amada.