Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Ψ
Lava tú que soy un hombre
Yo pequé, yo pequé.
Hoy cené alcachofas estofadas,
con su ajito, su laurel;
de aceite un chorrito,
y de sal, de sal manché el mantel
con el líquido purífico.
Yo pequé, yo pequé.
Escuché una voz que dijo:
¡Quieto!, ese ungüento es sagrado,
bueno para el hígado afectado,
milagro milagrito,
que una vez tomado
te deja bien bendito
limpiándote la piel;
no lo toques que se pudre,
chúpalo trago a traguito
y cuenta que fue en Lourdes
del milagro el resucito
y por el caldo estás de pie
Yo pequé, yo pequé.
Yo hice caso, no sé por qué;
lo bebí trago que trago,
lo escurrí hasta las que,
llegaron de la calle:
¡Guarro!
Era mi mujer.
Le expliqué lo vil del caso;
respondió moco ha de ser,
lo que llamas milagroso
es sonarte por costumbre
sobre aquel mantel de Lourdes
que dejaste asqueroso
y lavado ha de ser.
Así sea ¿Yo?, ¡Yo pa qué!
Lava tú que soy un hombre;
te concedo el don de los milagros,
después de la colada,
si en la mancha aún sigue el caldo,
con la sesión ya terminada
tomaremos un café.
Hoy cené alcachofas estofadas,
con su ajito, su laurel;
de aceite un chorrito,
y de sal, de sal manché el mantel
con el líquido purífico.
Yo pequé, yo pequé.
Escuché una voz que dijo:
¡Quieto!, ese ungüento es sagrado,
bueno para el hígado afectado,
milagro milagrito,
que una vez tomado
te deja bien bendito
limpiándote la piel;
no lo toques que se pudre,
chúpalo trago a traguito
y cuenta que fue en Lourdes
del milagro el resucito
y por el caldo estás de pie
Yo pequé, yo pequé.
Yo hice caso, no sé por qué;
lo bebí trago que trago,
lo escurrí hasta las que,
llegaron de la calle:
¡Guarro!
Era mi mujer.
Le expliqué lo vil del caso;
respondió moco ha de ser,
lo que llamas milagroso
es sonarte por costumbre
sobre aquel mantel de Lourdes
que dejaste asqueroso
y lavado ha de ser.
Así sea ¿Yo?, ¡Yo pa qué!
Lava tú que soy un hombre;
te concedo el don de los milagros,
después de la colada,
si en la mancha aún sigue el caldo,
con la sesión ya terminada
tomaremos un café.