Nommo
Poeta veterano en el portal
La he amado, ¡ Tanto tiempo !
Que me sonríe y sus ojos moros salen a la luz, volando por la ventana.
Luego, se queda sin manos y sin cabello.
Sus pies se le hinchan, y los labios se le derraman, como mermelada.
Le beso el cuello y es un mapa del mundo, en mi boca.
Sus piernas y sus caderas se transforman en vegetación selvática.
Y en la habitación huelo el perfume que surge de sus dos oídos.
Su nariz estalla en fuegos artificiales y las cejas arden como la pólvora.
El trasero es un trineo, y luego, un tranvía...
Su voz se convierte en música, y bailo.
Luego, resucita de entre los muertos.
Digo: Lázara, levántate y anda.
Pienso: ¡ Lázara ! ¡ Bésame y quítame el hipo !
Mas no tengo hipo. Mantengo el tipo. ¡ Que corra el aire !
Que me sonríe y sus ojos moros salen a la luz, volando por la ventana.
Luego, se queda sin manos y sin cabello.
Sus pies se le hinchan, y los labios se le derraman, como mermelada.
Le beso el cuello y es un mapa del mundo, en mi boca.
Sus piernas y sus caderas se transforman en vegetación selvática.
Y en la habitación huelo el perfume que surge de sus dos oídos.
Su nariz estalla en fuegos artificiales y las cejas arden como la pólvora.
El trasero es un trineo, y luego, un tranvía...
Su voz se convierte en música, y bailo.
Luego, resucita de entre los muertos.
Digo: Lázara, levántate y anda.
Pienso: ¡ Lázara ! ¡ Bésame y quítame el hipo !
Mas no tengo hipo. Mantengo el tipo. ¡ Que corra el aire !
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