Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
No hay peor enfermedad que enamorarse
e imaginar cartas de amor que nunca son,
pintarse una sonrisa para emocionarse
y tentar una almohada vacía en el colchón.
Vencieron las cuotas del crédito que di por amor,
con interés de por medio y salí perdiendo,
si acaba lo malo, también acaba lo mejor
y no tengo intención de seguir creyendo.
Devaluaron mis besos y me fui en picada,
sermonearon mi estilo de sobrevivir
a los rastros violentos de la cascada
donde se fueron mis ganas de volver a sufrir.
Los tambores de guerra anuncian que viene paz,
las profecías de amores que no han descubierto
que enamorarse trae sólo la calamidad
de esperar que se acabe este lazo negro.
Nunca me has visto llorar
porque siempre esperé a que durmieras primero,
hasta en eso tan simple hice mal
porque siempre viví sin mostrar lo que quiero.
Caída libre como nunca se ha visto,
un lazo negro que me hace recordar
que entre las sombras muertas aún existo
aunque ya no espere volverme a enamorar.
e imaginar cartas de amor que nunca son,
pintarse una sonrisa para emocionarse
y tentar una almohada vacía en el colchón.
Vencieron las cuotas del crédito que di por amor,
con interés de por medio y salí perdiendo,
si acaba lo malo, también acaba lo mejor
y no tengo intención de seguir creyendo.
Devaluaron mis besos y me fui en picada,
sermonearon mi estilo de sobrevivir
a los rastros violentos de la cascada
donde se fueron mis ganas de volver a sufrir.
Los tambores de guerra anuncian que viene paz,
las profecías de amores que no han descubierto
que enamorarse trae sólo la calamidad
de esperar que se acabe este lazo negro.
Nunca me has visto llorar
porque siempre esperé a que durmieras primero,
hasta en eso tan simple hice mal
porque siempre viví sin mostrar lo que quiero.
Caída libre como nunca se ha visto,
un lazo negro que me hace recordar
que entre las sombras muertas aún existo
aunque ya no espere volverme a enamorar.