mariposita
Poeta que considera el portal su segunda casa
Le pedí a la noche que me trajera un recuerdo,
tal vez el aroma de su cuerpo, o quizás sólo un beso.
Le pedí a la luna que me regalara un sentimiento,
tal vez el que sentía cuando él me decía, “te quiero.”
Le pedí al cielo poder revivir un momento,
como cuando me abrazaba, o me regalaba un beso.
Le pedí a mi corazón amarle un poco menos,
tal vez así el dolor se irá desvaneciendo.
Dios, apiádate de mí…no seas así;
haz que pronto él vuelva junto a mí.
Bastaría un sólo momento para volver a vivir,
bastaría un sólo recuerdo para calmar mi sufrir.
Si la noche lo trajera, estuviese feliz,
si la luna nos iluminara, pudiese revivir.
Mi cielo, te pido…una noche, un recuerdo.
Dios, si me escuchas, regálame sólo eso…
© Lillian Figueroa
22 de Octubre, 2005
tal vez el aroma de su cuerpo, o quizás sólo un beso.
Le pedí a la luna que me regalara un sentimiento,
tal vez el que sentía cuando él me decía, “te quiero.”
Le pedí al cielo poder revivir un momento,
como cuando me abrazaba, o me regalaba un beso.
Le pedí a mi corazón amarle un poco menos,
tal vez así el dolor se irá desvaneciendo.
Dios, apiádate de mí…no seas así;
haz que pronto él vuelva junto a mí.
Bastaría un sólo momento para volver a vivir,
bastaría un sólo recuerdo para calmar mi sufrir.
Si la noche lo trajera, estuviese feliz,
si la luna nos iluminara, pudiese revivir.
Mi cielo, te pido…una noche, un recuerdo.
Dios, si me escuchas, regálame sólo eso…
© Lillian Figueroa
22 de Octubre, 2005
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