Eduardo Morguenstern
Poeta que considera el portal su segunda casa
LEDA Y EL CISNE
By E. Morguenstern
Ah! Las suaves caricias de tu níveo plumaje
Me llevan a los ardores de un ígneo frenesí
erizando en mi dermis mil espinas salvajes
y enrociando en sus roces mi rosa carmesí
que sedienta, turgente, desea tu elástico cuello
de magníficas curvas, de vibrantes premuras…
Oh! Olímpico Cisne, no hubo amante más bello
que a estos besos furtivos a mi tálamo acuda
y me envuelva en sus alas de erótica gloria
por calmar en mi pubis, las ansias del pico sediento
libando del néctar surgiendo de la fuente amatoria
y desmaye a Leda en la magia de ese encantamiento…
By E. Morguenstern
Ah! Las suaves caricias de tu níveo plumaje
Me llevan a los ardores de un ígneo frenesí
erizando en mi dermis mil espinas salvajes
y enrociando en sus roces mi rosa carmesí
que sedienta, turgente, desea tu elástico cuello
de magníficas curvas, de vibrantes premuras…
Oh! Olímpico Cisne, no hubo amante más bello
que a estos besos furtivos a mi tálamo acuda
y me envuelva en sus alas de erótica gloria
por calmar en mi pubis, las ansias del pico sediento
libando del néctar surgiendo de la fuente amatoria
y desmaye a Leda en la magia de ese encantamiento…