Mis queridos amigos: Tal vez alguno de vosotros ha percibido mi larga ausencia del foro, de la página. A una edad más que respetable el destino me ha propuesto un giro trascendental en mi vida; y yo lo he aceptado. He asumido el riesgo de un cambio copernicano en mi hábitat y en mi modo de vivir. He cambiado el placentero mar por las adustas tierras del oeste peninsular, el murmullo del mar que me adormecía en las noches de insomnio por el silencio monacal de los campos de labranza. La llegada jubilosa de los barcos de pesca por las tardes que no son más que tiempo que pasa...
He estado vacío, vacío como la tierra que ahora me acoge, escasa de hombres, pero pletórica de humanidad. Me era imposible escribir; y mis visitas a esta entrañable página no me producían placer alguno, pero ahora una vez dados los primeros pasos en la nueva singladura trataré de volver a los antiguos cauces. Trataré de volver a escribir y tomar contacto con este mundo-poesía tan enriquecedor, en el que mis nuevas raíces encuentren el alimento que siempre me han vivificado.
Y otra razón importante que acucia mi regreso, tal vez la mayor, es la de expresar todo mi agradecimiento y mi cariño, el de una amistad que me gustaría superase la pura virtualidad de estos contactos, a uno de nuestros compañeros, para mí el alma mater de este foro, del que es, para mí, referente y guía. Mi agradecimiento a LUZ Y ABSENTA, que en estos meses de ausencia ha mantenido, como una lucecita votiva, mi recuerdo vivo, publicando poemas míos antiguos. Nunca se lo agradeceré bastante. Es posible que las circunstancias nunca permitan esta expresión en vivo , pero él sabe que tiene mi abrazo perenne, mi gratitud por su generosa muestra de compañerismo. Vaya todo mi cariño para él.
LEJANÍAS
De la tierra baldía emerge como un túmulo
o vientre de una mujer embarazada
la roca germinal donde dormita el lagarto.
Aplico mi oído sobre la cálida piel rocosa
y me llega el perfume multiforme de los líquenes resecos.
Dentro late el monstruo que todavía no se anuncia
Las luces de la noche riegan próximos amaneceres
y yo busco el sendero de mis horizontes perdidos
Dejé atrás las ávidas avenidas
las luces de neón y las rubias cabelleras
de las mujeres encintas
He olvidado el rugir de los motores
y el silencioso volar del cormorán
Es ahora mi vida un sopor como de enfermo
trizado por el toque de campana
que fractura el tiempo en horas.
Y ahora la noche me convoca
con sus bostezos de plomo.
Oh, tú, la invisible, mayestática presencia
que nublas mi sueño errático
y traes la silenciosa lluvia de las hojas muertas
Como el polvo de recuerdos
como caligrafías equivocadas
como olas que al morir sobre la playa
despiden su último destello.
estás en mí sin estarlo
presencia o nube
mujer como geoda que alumbró mi interior con cristales irisados
Puede que ahora estés en el vientre de esa roca
de formas voluptuosas
afilando las plumas de tus alas
queriendo emprender nuevos vuelos.
Juntos recorreremos bella mía
tus cabellos uno a uno
interpretando la callada melodía
de sus reflejos
(Las olas...
quien me arrebató las olas
y dejó su horizonte tan lejano...)
He estado vacío, vacío como la tierra que ahora me acoge, escasa de hombres, pero pletórica de humanidad. Me era imposible escribir; y mis visitas a esta entrañable página no me producían placer alguno, pero ahora una vez dados los primeros pasos en la nueva singladura trataré de volver a los antiguos cauces. Trataré de volver a escribir y tomar contacto con este mundo-poesía tan enriquecedor, en el que mis nuevas raíces encuentren el alimento que siempre me han vivificado.
Y otra razón importante que acucia mi regreso, tal vez la mayor, es la de expresar todo mi agradecimiento y mi cariño, el de una amistad que me gustaría superase la pura virtualidad de estos contactos, a uno de nuestros compañeros, para mí el alma mater de este foro, del que es, para mí, referente y guía. Mi agradecimiento a LUZ Y ABSENTA, que en estos meses de ausencia ha mantenido, como una lucecita votiva, mi recuerdo vivo, publicando poemas míos antiguos. Nunca se lo agradeceré bastante. Es posible que las circunstancias nunca permitan esta expresión en vivo , pero él sabe que tiene mi abrazo perenne, mi gratitud por su generosa muestra de compañerismo. Vaya todo mi cariño para él.
LEJANÍAS
De la tierra baldía emerge como un túmulo
o vientre de una mujer embarazada
la roca germinal donde dormita el lagarto.
Aplico mi oído sobre la cálida piel rocosa
y me llega el perfume multiforme de los líquenes resecos.
Dentro late el monstruo que todavía no se anuncia
Las luces de la noche riegan próximos amaneceres
y yo busco el sendero de mis horizontes perdidos
Dejé atrás las ávidas avenidas
las luces de neón y las rubias cabelleras
de las mujeres encintas
He olvidado el rugir de los motores
y el silencioso volar del cormorán
Es ahora mi vida un sopor como de enfermo
trizado por el toque de campana
que fractura el tiempo en horas.
Y ahora la noche me convoca
con sus bostezos de plomo.
Oh, tú, la invisible, mayestática presencia
que nublas mi sueño errático
y traes la silenciosa lluvia de las hojas muertas
Como el polvo de recuerdos
como caligrafías equivocadas
como olas que al morir sobre la playa
despiden su último destello.
estás en mí sin estarlo
presencia o nube
mujer como geoda que alumbró mi interior con cristales irisados
Puede que ahora estés en el vientre de esa roca
de formas voluptuosas
afilando las plumas de tus alas
queriendo emprender nuevos vuelos.
Juntos recorreremos bella mía
tus cabellos uno a uno
interpretando la callada melodía
de sus reflejos
(Las olas...
quien me arrebató las olas
y dejó su horizonte tan lejano...)
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