Christie
Poeta recién llegado
Fue lento...
como el golpe en mi mejilla
como el ciego deseo en sus ojos
que me miran, me desnudan y su aliento
tan tibio y abrasante como el fuego.
Con desespero...
busqué la luz que lentamente
fue apagándose en el cielo
y eran sus manos cual mortal veneno
que penetra lentamente el cuerpo.
No puedo...
grité con fiereza, sin embargo
mi voz cual suave murmullo, lento
no logra detener la gran tormenta y siento
sus labios, cual desdicha, cual tormento.
Y pienso...
... Oh, sí
en la luna que se asoma a la distancia
en el ser cuyo rostro ya no veo
más se mueve adentro, muy adentro
y pienso en las estrellas titilantes en el cielo
que sonríen sin saber que muero lento.
Y quiero...
no más cobardía, que grite el corazón
que sus manos no provoquen más tormento
y despertar un nuevo día, sin recuerdos.
Quiero que sepa la razón cuanto me esmero.
Quiero que sepa el corazón cuanto deseo
gritar en este instante y a los cuatro vientos
¡...Que cese ya este sufrimiento!
Y fue tan lento...
como muchas veces lo ha sido
...y será.
Tan lento...
como el ciego deseo en sus ojos
que me miran, me desnudan y ese aliento
tan tibio y abrasante como el mismo fuego
que quema, que arde muy adentro
...y yo siento,
que las fuerzas nunca llegan
y yo pienso que,
no hay pena mayor
que morir tan lento.
como el golpe en mi mejilla
como el ciego deseo en sus ojos
que me miran, me desnudan y su aliento
tan tibio y abrasante como el fuego.
Con desespero...
busqué la luz que lentamente
fue apagándose en el cielo
y eran sus manos cual mortal veneno
que penetra lentamente el cuerpo.
No puedo...
grité con fiereza, sin embargo
mi voz cual suave murmullo, lento
no logra detener la gran tormenta y siento
sus labios, cual desdicha, cual tormento.
Y pienso...
... Oh, sí
en la luna que se asoma a la distancia
en el ser cuyo rostro ya no veo
más se mueve adentro, muy adentro
y pienso en las estrellas titilantes en el cielo
que sonríen sin saber que muero lento.
Y quiero...
no más cobardía, que grite el corazón
que sus manos no provoquen más tormento
y despertar un nuevo día, sin recuerdos.
Quiero que sepa la razón cuanto me esmero.
Quiero que sepa el corazón cuanto deseo
gritar en este instante y a los cuatro vientos
¡...Que cese ya este sufrimiento!
Y fue tan lento...
como muchas veces lo ha sido
...y será.
Tan lento...
como el ciego deseo en sus ojos
que me miran, me desnudan y ese aliento
tan tibio y abrasante como el mismo fuego
que quema, que arde muy adentro
...y yo siento,
que las fuerzas nunca llegan
y yo pienso que,
no hay pena mayor
que morir tan lento.