Cuando levanta del suelo
su penetrante mirada,
y ves brillar sus pupilas
escondidas en sus pestañas,
sientes que te debilita
y te apabulla su calma,
se viste de padecer
y entre sus ropas se esconde,
se le ve como mujer,
y se mueve como un hombre,
de pasos fuertes y precisos,
con las zancadas enormes,
apretando contra el piso
el orgullo de varones,
y pasan de los vestidos,
y de la bata de cola,
de faldas y de rebecas
que recuerdan a señoras,
le van los trajes chaqueta,
y es por tener el placer
de calzar los pantalones
vistiéndose por los pies,
las formas tienen, de un hombre,
pero su nombre es mujer.
su penetrante mirada,
y ves brillar sus pupilas
escondidas en sus pestañas,
sientes que te debilita
y te apabulla su calma,
se viste de padecer
y entre sus ropas se esconde,
se le ve como mujer,
y se mueve como un hombre,
de pasos fuertes y precisos,
con las zancadas enormes,
apretando contra el piso
el orgullo de varones,
y pasan de los vestidos,
y de la bata de cola,
de faldas y de rebecas
que recuerdan a señoras,
le van los trajes chaqueta,
y es por tener el placer
de calzar los pantalones
vistiéndose por los pies,
las formas tienen, de un hombre,
pero su nombre es mujer.