Sube las altas escaleras hacia la colina,
el mar puede ver desde arriba,
barcos zarpando a mar abierto
o desembarcando alimento.
El viento, tenue aunque helado,
traspasa sus ropas y lo abraza.
Se refleja en sus ojos el brillo
de un nuevo amanecer y con el esperanza.
Se toma su tiempo,
baja directo a la playa,
se tiende tiernamente en la arena, descansa.
El viento es mas intenso,
su silbido se mezcla con el sonido de las olas
y canto de gaviotas.
Toma la arena en sus manos
y siente como escurre entre sus dedos;
"El tiempo a muerto", murmura.
Se durmió, una ves más con ella soñó.
Un viento helado bruscamente lo despertó
y se encontró con una hermosa puesta de sol.
De la mano un calor tenue lo tomo,
sin embargo estaba solo
había nadie a su alrededor.
Una ves más sus ojos cerro
y esta ves no durmió...
de a poco sintió ese tenue calor,
en brazas de fuego se transformo,
recorrió sus manos, por completo sus brazos,
su cara y su pelo acaricio
y en cuanto en sus labios se poso
por fin lo entendió... la sintió,
una ves más, al final, antes del adiós.
Supo en su interior... palpitaba,
espina de rosa clavada
en lo profundo de su corazón,
el mar su vida reclamo y sin ella,
como sabanas abrazo las aguas
y en amarga marea nocturna pernocto.